martes, julio 08, 2008

A TODOS NOS GUSTA PASAR POR EL QUIROFANO

Mañana me operan de la vista y estoy algo nerviosillo. Sí, ya sé que es una operación muy sencilla, que son 10 minutos y que saldré el mismo día de la clínica por mi propio pie... Pero al contrario que a la mayoría de folckloricas, a mí nunca me han operado de nada. Y mira que he insistido. De pequeño quería que me operaran de la apéndice y de fimosis. Pensaba que así ya me lo quitaba de encima... Pero no hubo manera.

Llevo gafas desde que tengo uso de razón. Es decir, desde los veinte años... No, realmente desde los cinco o seis. Me cuesta reconocerme en las fotos de cuando era muy pequeño y aún no llevaba gafas. Parezco un niño repipi con la ralla enmedio y con una propensión enorme a hacer el tonto. No es que en mi caso llevar gafas me hiciera más listo o empollón, ni siquiera me dio seriedad. Supongo que a Milhouse Van Houten tampoco... Se me rompían mucho, eso sí. Quienes me conozcan de hace muchos años (Victor, tú eres el único), recordarán unas gafas enormes que solían romperse varias veces por balonazos y que mi madre me las pegaba con celo (y con mucho celo, eso sí, que para eso están las madres...). Era un niño a las gafas pegado. Formaban parte de mi personalidad y me unían históricamente a grandes personajes como Buenafuente, Groucho Marx o Woody Allen.

Suerte que a los 18 años con la Universidad y todo eso se me ocurrió la genial idea de ponerme lentillas. Al principio duras. Muy duras. Fue una prueba de fuerza terrible. Después ya más suavecitas. Eso era otra cosa. Mmmm, ¡qué bien entraban! Bueno, vale ya que es verano y no somos de piedra...



Estas cosas las hacían los malos de Bola de Drac...



Lo curioso es que siempre he pensado que a mí las gafas me pervierten el físico.... e incluso el psíquico. Me transforman en un tipo con aspecto tímido y friki. En cambio cuando voy sin ellas... vaya, no es que sea Superman tampoco, pero me veo mucho mejor. Más alto, más guapo, más sexy... y claro, voy más seguro por la vida. La verdad es que yo me atracaría a mi mismo, si fuera eso posible, cuando voy por la calle con gafas...

Llevo una semana sin usar lentillas por recomendación de la clínica y por tanto me siento horrible. Además he ido a la Expo de Zaragoza en un viaje en autocar con mis padres (¿por qué me meteré en estos fregados?) y eso no ayuda precisamente.

Pero todo esto cambiará. Mañana a la tarde me pondrán unas gotitas (muy ricas...) y me operarán con un laser no muy diferente del que usaban Luke y Han Solo en el Halcón Milenario. Vaya, o eso es lo que me dijo la doctora cuando me vio que llevaba una túnica de jedai y que le insistía enfermizamente para que se dirigiera a mí como “lord Vadeth”... ¿Veis las cosas en las que pienso cuando llevo gafas? Es una muy mala influencia para mi utópico intento de ser una persona guay.



Bueno, como os decía me quitarán de golpe 7 dioptrias en cada ojo. Eso es mucho, ¿eh? Y en dolares es mucho más. Hasta que no me puse lentillas, recuerdo que cada año me crecía una dioptria por ojo. No sé si era porque leía muchos Mortadelos o porque en mi familia abundan los cegatos. En fin, que los oculistas se forraron conmigo, los muy bellacos. ¡Pues a partir de mañana se les ha acabado el chollo! Que no cuenten conmigo, que se busquen a otra...



Una última cosa. Es imposible que pase porque hoy día la ciencia está que se sale y es una operación fácil y sin riesgos... Aún así, cabe la posibilidad (de una entre un millón, pero si dicen esto en una peli ya sabes que acabará pasando...) de que me quede ciego. Lo digo más que nada porque entonces este blog se cerraría. Y claro, me sabría mal por vosotros...





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